Corujo
El corujo —o coruxo, en gallego— es uno de los mayores secretos de las Rías Baixas. Pescado plano, parecido al rodaballo tanto en aspecto como en sabor, vive en los fondos arenosos de las rías y es tan escaso que muy poca gente ha tenido el placer de comerlo.
En Bocado de Mar lo tenemos cuando el mar nos lo da. Si aparece en nuestra tienda, no lo dudes: es una oportunidad que no se repite cada día.
Corujo: cuando el rodaballo tiene competencia
El corujo (Zeugopterus punctatus) es un pescado plano que no abunda en las rías gallegas. Su escasez lo convierte en un producto de temporada que solo aparece esporádicamente en la lonja. En sabor, es comparable al rodaballo salvaje; en textura, algunos cocineros lo prefieren por ser algo más firme.
La preparación más tradicional en Galicia es a la parrilla con aceite de oliva y sal gorda, de la misma manera que el rodaballo. Si no lo encuentras disponible, el rodaballo gallego es su sustituto natural.
CORUJO – SCOPHTHALMUS ROMBUS
El corujo es muy parecido al rodaballo, tiene el cuerpo es romboidal y se diferencia del rodaballo principalmente porque presenta escamas visibles en el lado izquierdo (el que va hacia arriba) y porque tiene los primeros radios de la aleta dorsal libres, sin membrana. Además, el cuerpo del corujo es más alargado que el del rodaballo, y la aleta dorsal no forma un ángulo si no que es redondeada en toda su longitud. Viven en fondos de arena hasta 100 metros, pero en la época de reproducción (primavera) buscan profundidades de entorno a 10-20 m con lo cual entran en las Rías. El corujo alcanza un máximo de 3 kg de peso, mucho menos que el rodaballo.
David Villegas Ríos
(Biologo Maríno)
CORUJO – SCOPHTHALMUS ROMBUS
El corujo es muy parecido al rodaballo, tiene el cuerpo es romboidal y se diferencia del rodaballo principalmente porque presenta escamas visibles en el lado izquierdo (el que va hacia arriba) y porque tiene los primeros radios de la aleta dorsal libres, sin membrana. Además, el cuerpo del corujo es más alargado que el del rodaballo, y la aleta dorsal no forma un ángulo si no que es redondeada en toda su longitud. Viven en fondos de arena hasta 100 metros, pero en la época de reproducción (primavera) buscan profundidades de entorno a 10-20 m con lo cual entran en las Rías. El corujo alcanza un máximo de 3 kg de peso, mucho menos que el rodaballo.
David Villegas Ríos
(Biologo Maríno)
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